El pasado mes de enero saltó la noticia: “Noruega llevará a Apple a juicio si no introduce cambios en iTunes”. El gobierno noruego exigía a la empresa informática que modificara o eliminara su DRM o sistema de protección digital, denominado FairPlay antes del 1 de octubre de este año, ¿por qué? Porque este sistema de protección limita la reproducción de las canciones adquiridas en la tienda iTunes a los reproductores iPod y cinco ordenadores, lo cual, según este gobierno y distintas asociaciones de consumidores de Alemania, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia, viola la legislación por no permitir al consumidor reproducir la música adquirida en un reproductor portátil de su elección.
La respuesta por parte de Apple no se hizo esperar, el carismático Steve Jobs publicaba un artículo el 6 de febrero en el que se pronunciaba sobre el tema haciendo una crítica rotunda a la situación en la que se encuentra el mercado. En este artículo ofrecía además tres soluciones al problema que se estaba planteando.
Del artículo es muy interesante la alusión, lógica, a las compañías discográficas, porque depende de ellas, exclusivamente de ellas, la abolición de los DRM; son las disqueras las que obligan a las tiendas online a proteger digitalmente sus canciones. De esta forma entra en el debate la posición de las discográficas, que se enfrentaría a las posturas de gobiernos europeos y Apple.
Algunos puntos clave de la exposición de Steve Jobs son los resumidos por Applesfera en su entrada del 7 de febrero, de forma muy clara y explicativa por cierto, y que nosotros recogemos aquí textualmente:
- En principio Steve Jobs deja claro que un iPod puede reproducir cualquier formato “abierto” como el MP3 o el AAC, y que iTunes produce éstos formatos sin protección cuando se importan CD’s. La protección sólo se añade cuando se compra música en la tienda.
- Los DRM fueron impuestos por las discográficas cuando Apple les preguntó sobre vender su música legalmente en internet. Sin embargo, la compañía consiguió ventajas como la reproducción ilimitada en cualquier número de iPods y 5 ordenadores.
- Los DRM sólo pueden funcionar manteniendo en secreto el algoritmo de codificación incluido. El de Apple se llama FairPlay, y Jobs reconoce que ha sido roto algunas veces, aunque la compañía ha sabido reaccionar a tiempo y lo ha arreglado con parches para iTunes y el software del iPod. Aún así, siempre habrá gente que volverá a intentarlo y conseguirá hacerlo. Es el juego del “ratón y el gato”…
Y propone tres soluciones:
- Continuar como estamos. Cada uno por su lado, cada tienda online con protección diferente.
- Que Apple licencie su FairPlay a todas las compañías actuales y futuras. En principio es una buena solución, pero es algo que no funcionará a la larga porque sería imposible garantizar la seguridad, se acabaría filtrando el funcionamiento del sistema secreto.
- Eliminación de los DRM de todas las compañías. Toda la música de cualquier tienda online será “abierta” y reproducida en cualquier dispositivo.
El líder de Apple termina su reflexión con unas palabras que dan que pensar y que no han dejado indiferente a nadie:
¿Por qué deberían las discográficas permitir distribuir su música sin DRM? Porque nunca han funcionado, nunca lo harán, y no sirven para frenar la piratería. Estas compañías obligan a vender su música on-line con DRM, aunque ellas mismas venden CDs sin protección que pueden ser convertidos a MP3 y subidos a internet sin problemas. Si el 90% de su música no tiene DRM… ¿A quien beneficia que el restante 10% sí lo tenga? Sin ella, las discográficas tendrían un mayor apoyo de nuevas tiendas de música que no tienen que invertir dinero en sus propios sistemas de protección, así como nuevos dispositivos para oir sus canciones.
Muchos de los preocupados por éstos sistemas de protección están en Europa… Quizás deberían dirigir sus energías hacia las discográficas y pedirles que permitan la venta de música on-line sin DRMs. Universal es propiedad de una compañía francesa, EMI es británica y Sony es propiedad al 50% de un grupo alemán… Convencerlas para que licencien a Apple y otras compañías su música sin protección es la única forma de crear un mercado de música completamente interrelacionado. Y Apple apoyará ésto sin lugar a dudas.
El aluvión de respuestas fue inmediato:
El defensor del pueblo noruego contestó a las palabras de Steve Jobs, mostrándose satisfecho con el pensamiento del norteamericano y aclarándole que son ellos, Apple, los responsables de negociar con las discográficas si quieren que este tema termine bien.
La discográfica EMI pareció tomar cartas en el asunto de inmediato: “La discográfica EMI, cada vez más cerca de vender su música sin protección anticopia”.
También se ha mostrado muy satisfecho el fundador de la iniciativa Creative Commons, Lawrence Lessig, del que hablábamos en la entrada anterior, para él son muy positivas las palabras de Jobs, de conseguir que se anulasen los DRM los autores bajo las licencias CC podrían comercializar su música en estas tiendas online sin incumplir la libre distribución que establece su organización.
Y, por supuesto, las respuestas y reflexiones de los que, en definitiva, se van a ver afectados pase lo que pase, y esos somos nosotros, los usuarios. Estas son tres preguntas críticas que nos sugiere el tema, una para cada bando:
- Si todas las tiendas de música online tienen sus propios DRMs y sólo pueden ser reproducidos en reproductores específicos, ¿porque los países europeos sólo han atacado a Apple? ¿por qué no Sony? ¿por qué no Microsoft?
- Por otra parte, Steve Jobs se pregunta esto: Si el 90% de su música no tiene DRM… ¿A quien beneficia que el restante 10% sí lo tenga?
Respuesta fácil, si el iPod es el reproductor portátil más vendido del mundo, y la única música comprada online legalmente que se puede reproducir en el iPod es la de iTunes, ese 10% con DRM le beneficia A ÉL. Parece mentira que ahora que se ve un poco contra las cuerdas tire la pelota a las discográficas y se pregunte tan dramáticamente a quién puede beneficiar…
- Y otra más, esta para las discográficas, si efectivamente todos los CDs que venden van totalmente desprotegidos y sabiendo de la facilidad para su copiado y distribución por internet, ¿por qué exigir qué ese mísero 10% de sus ventas en internet SÍ lleven protección? ¿será una cuestión incluso de orgullo más que económica? Porque efectivamente y como dice Jobs, no sirve para nada.