Desde hace algunos años la exitosa cadena de televisión española que comenzara sus emisiones en 1990 Telecinco mantiene una fructífera relación con Endemol, productora de altos vuelos responsable de productos mediáticos de gran relevancia tales como Operación Triunfo o Gran Hermano.
Endemol supuso una revolución mediática al introducir en el mercado un nuevo concepto audiovisual, el tan sonado Reality Show que pone en actualidad automáticamente el debate sobre lo política y éticamente correcto. No podemos negarlo, Endemol ha sido y es una fuente de ingreso segura, ya sea por el morbo incondicional o por la retracción de los correctos, y quien la tiene en su poder se asegura una gran mínima supervivencia en la selva mediática.
Su anterior pareja Telefónica, quien obtuviera su posesión por 5.500 millones de euros a sus progenitores Joop Van den Ende y John de Mol, ha decidido deshacerse del 75% de él por 2.629 millones de euros; el 25% restante lo conserva para poder así obtener la pensión de manutención de las acciones que tuvieron juntos, que han ascendido de 9 euros cada una en el momento de su nacimiento a la friolera de 24.65 euros en su adolescencia prematura.
Telecinco y Endemol tienen muchas esperanzas de futuro juntas, su relación amorosa cuando aún Endemol pertenecía a Telefónica hizo que Telecinco se enganchara aún más apasionadamente, rellenando su parrilla ansiosamente con productos provenientes de él además de ocupar el espacio de los programas restantes con alusiones a ellos.
Telecinco necesitaba hacerlo suyo y finalmente lo ha conseguido porque Telefónica sabe que una relación sin amor es como una compañía telefónica sin infraestructura y con este acuerdo ella puede conseguirla.
Una historia de amor de nuestros días, actual, que no podía acabar mal si, como en todo, se dispone de la suficiente suma monetaria.
Esperemos que nuestro Marilyn particular, ese que todos desean por lo que proporciona y no por lo que es, sea muy feliz y coma perdiz. Que no le hagan saber tan fríamente que no es un hecho sino un desecho mediático y que vive gracias a la degradación humano-social permitida por el ingreso que supone y que el confeti que ve desde la ventana de la suite nupcial no es por el nuevo Porsche de Berlusconi sino por el poder del amor.
¡Ay!
El tema que, en realidad, ocupa esta semana nuestro blog no es la obra del genial Stanley Kubrick, no… se trata de la reciente polémica acerca del canon digital aplicable a productos electrónicos.
Que esta asociación de vividores pretenda cobrar por absolutamente todo ya empieza a ser preocupante, tan preocupante que la misma organización debería empezar a plantearse, creo yo, qué va a ser de ellos a este paso… ¿es que pretenden seguir enemistándose con todos? ¿van a querellarse con toda España? ¿Qué harán cuando la cosa llega al límite de que sea todo el país quiénes denunciamos a la asociación por suponernos a todos ladrones?